Últimos días de agosto: Dulce de membrillo


Se acerca el final del verano y con él llegan las despedidas y los reencuentros: preparar maletas, los tupper, comprar libros…Y con él también llega el membrillo.


Como todos los años desde que tengo memoria, nos hemos puesto a preparar dulce de membrillo. Es cierto que la época del membrillo es en otoño pero no sé por qué nuestros árboles nos los dan ahora (Lo podéis comprobar en las fotos que os dejo: fueron tomadas esta misma mañana y ya está en su punto).

Desde que era una niña siempre me ha apasionado este procedimiento: cómo una simple fruta se puede convertir en un tremendo manjar. Además, es un postre totalmente casero porque, como ya os he dicho, está elaborado con nuestros propios membrillos.




El origen del membrillo se remonta a tiempos muy antiguos. Su nombre científico, "Cydonia oblonga" parte del griego "μήλα κυδώνια" es decir, manzana de Cydonia (Kυδονιἁuna de las principales ciudades de Creta). Entre los griegos, esta fruta era considerada un símbolo de amor y fertilidad y los romanos, siguiendo las creencias, difundieron la costumbre de dárselo a los recién casados antes de llegar al lecho nupcial.

La receta no tiene mucho secreto pero os sorprenderéis de lo delicioso que queda (y sobre todo de cómo huele cuando se está preparando)
En mi caso, lo preparo en thermomix.

Ingredientes:

  • 500 gr de membrillo con piel y sin pepitas
  • 400 gr de azúcar

(Hay quien decide ponerle limón pero yo considero que no lo necesita)


Preparación:

Para empezar, lavamos bien los membrillos para quitarles la pelusilla y los troceamos. Seguidamente, incorporamos los trozos de membrillo en el vaso de la thermomix y los trituramos durante 30 segundos a velocidad 5-7. Bajamos los restos que queden en las paredes y programamos 15 minutos a temperatura 100ºC, velocidad 5.

Pasado este tiempo incorporaremos el azúcar y programamos otros 15 minutos a temperatura 100ºC velocidad 5.

Cuando esté listo ponemos la mezcla en un recipiente que nos sirva de molde. Dejamos que enfríe antes de meterlo en el frigorífico. Cuando esté totalmente frío y notemos que se separa fácilmente de las paredes de nuestro recipiente lo podemos desmoldar.



En cuanto a su degustación, se suele servir con queso. Si os decantáis por esta idea, yo recomiendo un queso de tetilla, un Arzúa-Ulloa, un García Baquero semicurado o incluso queso fresco.


Una de las enormes ventajas que nos ofrece este postre es su conservación: se puede congelar para poder disfrutarlo con el mismo sabor durante todo el año.

1 comentarios:

  1. Yo lo hice este año y me quedó una especie de papilla. Muy rica si... pero papilla. Nada compacto como el tuyo. Tengo que repetir, igual es un problema de cantidades... quedó tipo mermelada espesa... vamos que ni foto le hice para el blog! jajajaja

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