15 de abril de 2014

Blinis de salmón ahumado y Degustabox!

Mucha gente cree que lo más gratificante de la cocina es poder saborear el resultado final (sobre todo si sale bien). Pero ¡no! ¡se equivocan! Picotear durante el proceso puede ser incluso mejor!


De hecho, mientras cocino siempre estoy comiendo algo (¡y la copa de vino que no falte!). No sé cómo lo hago pero la mayoría de las veces acabo comiendo más en la cocina que en la mesa (¡no tengo remedio!)

Pero tampoco os creáis que picoteo cualquier cosa que encuentre por la despensa: ¡no, no! La verdad, si por mi fuese sí lo haría pero resulta que tengo un pinche que me prepara cada aperitivo que claro, después no como lo que hay que comer.
Y últimamente está de lo más innovador. El otro día me preparó un sandwich de foie con pan de naranja que estaba para morirse (tan rico que me lo comí antes de sacarle la foto!!!)

Sin embargo, desde hace un par de semanas mi obsesión por el salmón ahumado ha ido en aumento: todo lo que lleva salmón ahumado me pierde (creo que el hecho de que tenga 1 kilo de salmón ahumado en la nevera es un pequeño indicio de mi devoción). Y claro, mi pobre pinche se las ha tenido que ingeniar para no repetirse mucho y que TODO llevase salmón. He comido bagels con salmón, "huevos Benedict" con salmón, sushi de salmón, dip de salmón, etc. Pero los blinis de salmón ahumado han sido, sin duda, uno de mis aperitivos favoritos. Y no sólo por el sabor (que también) sino por su sencillez! ¡Es perfecto!

Además, estos días ha llegado mi caja Degustabox y en ella venía uno de los ingredientes principales para esta receta: ¡la mayonesa!
Para los que no conozcáis Degustabox, se trata de una "caja sorpresa" en la que cada mes podéis disfrutar de entre 10 y 15 productos por menos de la mitad de su precio. Os dejo el enlace de su web aquí para que le podáis echar un ojo: ¡es genial! Como le digo a mi madre, Degustabox es como Papa Noel: nunca sabes lo que viene dentro, pero sea lo que sea, siempre me va a hacer ilusión.
Pero eso no es todo ya que vosotros, que me estáis leyendo, contáis con una ventaja! Si introducís el código: "LJSWG" el precio final (¡gastos incluidos!) será de 9.99 € en lugar de 14.99 €
Este mes, además de las mayonesas Ybarra (las dos ligeras y riquísimas), también hemos tenido la oportunidad de disfrutar de productos de marcas como Inés Rosales, Susaron, Tampico, Pompadour, Litoral, Espuña, Fibretten y La Chinata. Os dejo aquí la lista de productos de la caja de este mes: ¡me chiflan!


Y ahora vamos con la receta:

Ingredientes:

Para la masa:
  • 125 gr. de yogur natural (un yogur)
  • 125 gr. de harina
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de levadura en polvo
  • 1 pizca de sal
Para el topping:
  • Salmón ahumado
  • Mayonesa
  • Eneldo
  • Caviar (o sucedáneo)

Elaboración:

Con una batidora mezclamos todos los ingredientes de la masa hasta que nos quede una textura muy fina (como la de las crepes)
A continuación, pintamos una plancha con un poco de aceite y la calentamos. Una vez esté caliente añadimos un poco de la mezcla con una cuchara intentando que nos queden con forma circular.

Una vez tengamos nuestros blinis prepararemos el topping: mezclamos la mayonesa con el eneldo, lo ponemos sobre el blini y, finalmente colocamos el salmón y el caviar.



¡Espero que os guste!
¡Feliz Pascua!

18 de marzo de 2014

Sushi dulce: Makis de fresa y nutella

Ai, ai ai...¡Menudo descubrimiento hemos hecho! ¡Un postre exquisito y súper original!


Pero antes de nada, os pongo en situación:

No sé si ya os he comentado alguna vez que soy de esas personas (personas golosas) que lo primero que hacen en un restaurante es mirar la carta de postres. De hecho, pedir el postre al principio debería ser la regla general y no la excepción. Y es que, lo creáis o no, es una táctica perfecta!
Pensadlo: si antes de empezar a comer sabemos que existe un postre riquísimo, goloso y terriblemente tentador, obviamente tendremos que dejar sitio en el estómago para él.
Así, si hay un postre rico rico, habrá que privarse en el plato principal.
Está claro, lo primero es lo primero (¡y lo primero es el postre!)

Pues bien, el otro día fui a un japonés con mis amigas y en la carta, como era de esperar, había mucho sushi. Hasta ahí todo bien. Sin embargo yo, haciendo uso de mi maravillosa estrategia, me fui directamente al postre. ¿Y qué me encontré? ¡más sushi! ¡sushi dulce!!!
Sí, sí. Yo también me quedé pasmada.
Pero lo mejor vino cuando leí: "nutella" Ahí fue cuando mi cabeza dijo: "esto lo pruebo sí o sí"


Como os podéis imaginar, el éxito fue rotundo. ¡Un postre riquísimo e irresistible! Todo un descubrimiento!
Así, a los dos días ya me había puesto manos a la obra con la receta (aii, no tengo remedio!) Y para mi sorpresa, es un postre sencillísimo de elaborar (incluso más fácil que el sushi salado).
Ya sabéis, si queréis impresionar: ¡sushi dulce!


Ingredientes

Para las crepes (o "alga nori dulce")

  • 60 gr. de harina
  • 200 ml. de leche
  • 15 gr. de azúcar
  • 1 huevo
  • 2 cucharadas de Colacao
Para el arroz
  • 150 gr. de arroz de sushi
  • 375-400 ml. de leche
  • 2 cucharadas de azúcar
Para el relleno
  • Fresas
  • Nutella
Elaboración

Para las crepes
En primer lugar, con una batidora mezclamos todos los ingredientes. Después ponemos una sartén al fuego y, cuando esté caliente, pintamos con un poquito de aceite y vertemos la mezcla. Procurad que quede una capa lo más fina posible (que la mezcla simplemente cubra el fondo de la sartén).
Cuando veamos que se pueda despegar fácilmente le damos la vuelta con cuidado para que se hagan por el otro lado. 
Repetimos el procedimiento con cada crepe (salen entre 4 o 6 crepes dependiendo de la sartén). Una vez listas, las dejamos enfriar y reservamos.

Para el arroz
Antes de nada, debemos lavar muy bien el arroz para quitarle todo el almidón. Para ello, ponemos el arroz en un colador y bajo él, un cuenco con agua. Habrá que remover el arroz con la mano para limpiarlo bien y cambiar el agua del cuenco entre 6 y 8 veces. Al principio el agua saldrá blanca (llena de almidón) pero tras varios lavados, conseguiremos que salga transparente y ya estará listo para cocer.

Después ponemos la leche y el arroz en un cazo a fuego fuerte. Cuando empieza a hervir bajaremos el fuego a un nivel medio-bajo y cocemos durante 15-20 minutos (si estáis acostumbrados a hacer sushi salado, tened en cuenta que el dulce tardará un poco más). Una vez listo, ponemos el arroz en un bowl y le añadimos el azúcar mientras removemos. Una vez azucarado, seguiremos removiendo mientras "abanicamos" el arroz y así enfriarlo (aquí se pueden utilizar trucos como utilizar un ventilador o directamente removerlo en la nevera para que se enfríe antes).

Montaje
En caso de que nos hayan salido crepes redondos, los recortamos un poco para que queden rectangulares (como si de una alga se tratase). Ponemos la crepe sobre una esterilla y cubrimos, un poco menos de la mitad, con el arroz. Seguramente el arroz haya quedado un poco pegajoso (es totalmente normal, no os asustéis) así que, para trabajarlo mejor, os recomiendo mojar un poco las manos con agua o leche.
Cortamos la fresas en bastones finitos y los vamos incorporando en el centro del arroz como si fuese un cordón. Pegado al "cordón" de las fresas haremos otro, pero esta vez de nutella.
Finalmente, lo enrollamos con la esterilla (haciendo algo de presión paga que se queden bien "pegados" todos los ingredientes) hasta formar un rulo. En mi primer intento, la crepe no se quedó bien pegada en el extremo. Mi truco fue poner un poco de nutella como si de pegamento se tratase: y ya no se despegó más!
Después ya sólo queda cortar en porciones de unos 2 cm aproximadamente. Para conseguir unos cortes limpios os recomiendo ir mojando el cuchillo en agua cada vez que se realice un corte.


Y ¡voilà! Ya tenemos unos fantásticos makis dulces.
En cuanto a la degustación: para los más golosos, os aconsejo "mojarlos" en chocolate fundido: es todavía más delicioso!!! Si no, en una salsa de yogur griego también quedan riquísimos.


Espero que os haya gustado
¡Feliz semana!

19 de febrero de 2014

¡Cheesecake de chocolate blanco!

¿Nunca os ha pasado que os compráis cosas sin saber muy bien qué hacer con ellas? Pues eso es lo que me pasa a mí con los moldes. Tengo un montón de moldes "molones" que están todavía sin estrenar. Y sí, lo sé ¡es un delito!
Uno de esos utensilios inutilizados, escondidos en algún lugar recóndito de mi cocina, era el molde para financiers. Digo "era" porque... ¡al fin los he utilizado! Y, lo mejor ¡sin cocinar financiers!


¡Lingotes de cheesecake! ¿A que son una monada?
En cuanto vi la receta de Manu, del blog "Cocinando con catman" me quedé prendida de ella. De hecho, a los 5 minutos ya estaba en el supermercado comprando Philadelphia para poder hacer mi cheesecake (no tengo remedio jajaja)


Pero hablemos del meollo del asunto: ¡cheesecake de chocolate blanco! ¿Quién se puede resistir a tal tentación? Si os gustan las tartas de queso y el chocolate ¡¡¡NO os perdáis esta maravilla de receta!!! 
Además, he añadido un par de ideas: la he acompañado de una salsa de sirope de arce (no sé ni si existe el término: me la he inventado completamente) y galletas de speculoos (¡mis favoritas!)


Ingredientes (para 6 "financiers")

Cheesecake
  • 250 gr. de queso crema (yo he utilizado philadelphia)
  • 180 gr. de leche
  • 100 gr. de chocolate blanco
  • 20 gr. de azúcar
  • 1/2 sobre de quajada (6 gr.)
Salsa de sirope de arce
  • Sirope de arce
  • Leche condensada
  • Leche 

Elaboración:

Cheesecake: En una olla fundimos el chocolate con la leche a fuego medio. Una vez derretido, añadimos el resto de ingredientes, lo removemos para que se integren bien y lo llevamos a ebullición. Una vez rompa a hervir, lo retiramos del fuego. A continuación, echamos la mezcla en los moldes de financiers. ¡Ojo! es importante que lo hagáis lo suficientemente rápido como para que no os cuaje.
Lo dejamos enfriar y, finalmente, lo conservamos en la nevera.
Una vez esté totalmente frío, lo desmoldamos. Yo he utilizado un molde de silicona y, la verdad, me han desmoldado perfectamente.

Salsa de sirope de arce: Como ya os he dicho, es una mezcla 100% inventada así que esto va un poco "a gusto del consumidor". Yo he puesto un buen chorro de leche condensada (eso sí, de la desnatada...jajaja), dos cucharadas de sirope de arce y un chorrito de leche (unos 50 ml.). Pero, la verdad, os lo recomiendo hacer a ojo!


...y gracias Manu por esta increíble tarta de queso

¡Espero que os haya gustado!
¡Feliz semana!




15 de enero de 2014

Broa de milho. En busca de la broa perfecta

¡Hoy toca pan!
Al fin me he decidido y me he puesto manos a la obra con esta pedazo de broa!


La Broa de milho es una de esas recetas a las que le tengo un cariño especial. A pesar de no ser un pan típico de mi zona, sí lo es de partes más al sur de Galicia y, sobre todo, de mi querido Portugal.

Se trata de un pan elaborado a base de harina de maíz, con una miga compacta (que se desmorona facilmente por la ausencia de gluten en este tipo de harina) y una corteza súper crujiente.
En cuanto a su sabor, he de decir que resulta un tanto peculiar. De hecho, he conocido a mucha gente que, aún gustándole el pan, detesta la broa de milho (aunque a la mayoría nos encanta!!!) Esto se debe, sobre todo, a la dulzura tan especial que el maíz le aporta.


La elaboración difiere muchísimo dependiendo de la zona en que se realice. En mi caso, como nunca antes lo había hecho en casa, no me ha quedado más remedio que investigar.
Y me he dado cuenta de que se puede hacer de mil maneras: mezclando varios tipos de harinas; añadiendo masa madre; escaldando previamente la harina; añadiendo miel, etc, etc, etc.

Como se trataba de mi primera vez, no me quería complicar mucho la vida y me he decantado por una versión sencilla y poco laboriosa: he hecho una pequeña adaptación de la receta que Paul Gayler nos ofrece en su libro "Panes del mundo"


El resultado es un pan riquísimo, con un sabor muy parecido al de la típica Broa de Milho.
Sin embargo, a pesar de parecerse mucho, mentiría si os digo que tiene el mismo sabor que el original (seguiré buscando mi broa perfecta)
Aún así, os lo recomiendo encarecidamente: ¡está delicioso!

Ingredientes:

  • 250 gr. de harina de maíz
  • 420 gr. de harina de trigo (de fuerza)
  • 400 gr. de agua templada
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 10 gr. de levadura seca de panadería
  • 1 cucharadita de sal


Elaboración:

En primer lugar, disolvemos la levadura con 200 gr. de agua templada. A continuación, añadimos 125 gr. de harina de maíz y 50 de harina de trigo y mezclamos hasta conseguir una pasta homogénea. Dejamos reposar 1 hora (se formarán grumitos)
Cuando haya pasado el tiempo, a esa mezcla le añadiremos el resto de agua, el aceite, el resto de las dos harinas y la sal. Amasamos durante unos 10-12 minutos (yo lo he hecho con robot de cocina), lo tapamos con un paño y dejamos reposar 1 hora o hasta que haya doblado su volumen.
Una vez pasado el tiempo lo desgasificamos (apretamos la masa con cuidado para quitarle el aire) y formamos una bola. La disponemos sobre la bandeja de horno, espolvoreamos con harina de trigo y la tapamos con un paño para que repose durante 1 hora más.
Finalmente, precalentamos el horno a 250ºC, introducimos la broa y bajamos la temperatura a 220ºC. Horneamos durante 20-30 minutos o hasta que quede dorado y que, al golpear la base, suene a hueco.


Para degustarlo os recomiendo untar unas rebanadas con mermelada (para chuparse los dedos!) Y, para los amantes del foie, me han dicho que combinan a la perfección!


Ainda não é a broa "perfeita" que procuro, mas é muito boa!!!

Espero que os haya gustado!!!
¡Beijinhos!


31 de diciembre de 2013

2014 y ¡LA TARTA!

¡¡¡No me odiéis!!!

Lo sé... Sé que a estas alturas de la Navidad no os puedo venir con una receta tan golosa como ésta, pero ¡¡no me he podido resistir!!

Se trata de LA TARTA. Sí, sí, con mayúsculas! Una Tarta Sacher "a mi manera"



Existe una gran variedad de elaboraciones basadas en esta exquisitez, pero si se quiere disfrutar del sabor de la verdadera y genuina Tarta Sacher, será necesario probar la que ofrece el Hotel Sacher de Viena, la única considerada como "original".

Este año Papa Noel se ha portado fenomenal y nos ha dejado en casa el libro "La cocina dulce" de Paco Torreblanca (una verdadera joya de libro).
Entre sus recetas se encuentra la famosísima Tarta Sacher que, a pesar de no ser la original del Hotel Sacher, está deliciosa.

La receta que hoy os propongo está basada en la de Paco Torreblanca pero con alguna variación. El cambio que más os puede llamar la atención es el de la mermelada. 
Como sabéis, la típica Tarta Sacher se elabora con mermelada de albaricoque, sin embargo, en esta ocasión yo le he puesto mermelada de naranja amarga.
¿El resultado? ¡¡¡Increíble!!! La combinación del chocolate intenso con la amargura de la naranja hace que sea una tarta con un sabor intenso pero bastante alejado de lo empalagoso. Sin duda, una versión que recomiendo encarecidamente.


En cuanto a la elaboración de la receta, mentiría si digo que no es laboriosa (aunque no difícil), pero el resultado merece, y mucho, la pena. Además, hoy damos la bienvenida a un nuevo año así que ¡la ocasión merece la pena!

Ingredientes:

Bizcocho de chocolate sin harina (para dos planchas de bizcochos de 320 gr. cada uno)
  • 8 claras de huevo
  • 120 gr. de azúcar
  • 4 yemas
  • 70 gr. de mantequilla
  • 280 gr. de chocolate
Mousse de chocolate
  • 100 gr. de chocolate negro
  • 15 gr. de mantequilla
  • 3 cucharadas de azúcar
  • 3 huevos
Mermelada de naranja amarga
  • 1 kg. de naranjas amargas
  • 2 limones
  • 4 vasos de agua (1 litro aprox.)
  • 800 gr. de azúcar
Glaseado de chocolate
  • 1 hoja de gelatina
  • 100 gr. de agua
  • 150 gr. de azúcar
  • 75 gr. de cacao amargo en polvo
  • 90 gr. de crema de leche espesa


Elaboración:

Bizcocho de chocolate sin harina

En primer lugar, montamos las clara con el azúcar a punto de nieve. Por otro lado, montamos las yemas y, una vez listas, las incorporamos a las claras montadas poco a poco.
Fundimos el chocolate con la mantequilla y añadimos lentamente a la mezcla anterior. Finalmente, cocemos a 200 ºC durante 7 minutos aproximadamente (tiene que quedar un bizcocho suave y ligero no muy hecho)
Os recomiendo utilizar moldes para bizcocho fino (si no tenéis siempre podéis hacer uno alto y cortarlo por la mitad, pero es mucho más engorroso ya que éste bizcocho es muy tierno y apenas "crece")

Mousse de chocolate

Batimos las claras con una cucharada de azúcar y, por otro lado, las yemas con las 2 cucharadas de azúcar restantes hasta que blanqueen. A la mezcla de las yemas incorporamos poco a poco el chocolate y la mantequilla fundidos. Para acabar, añadimos las claras muy lentamente y con movimientos envolventes para que quede una mousse lo más esponjosa posible.

Mermelada de naranja (3 días)

En primer lugar, cortamos las naranjas y los limones por el centro. Exprimimos el zumo. Apartamos las pepitas del zumo (incluso de los limones) y los ponemos en un atadillo de gasa atada con un hilo fuerte. Por otro lado, cortamos en juliana la cáscara de las naranjas. Mezclamos todo lo anterior y lo dejamos reposar durante 24 horas.
Al día siguiente cubrimos con la mezcla con los 4 vasos de agua y lo hervimos despacio durante 1 hora, revolviendo de vez en cuando. Esto se deja reposar durante otras 24 horas.
El tercer día añadimos el azúcar y ponemos a cocer de nuevo, revolviendo para que no se nos pegue el azúcar y quitando la espuma que se nos forme en la parte de arriba. Cocemos durante media hora y, finalmente, lo dejamos enfriar. Una vez frío rellenamos en tarros.

Presentación:

Colocamos la primera plancha de bizcocho de chocolate dentro de un cortapastas cuadrado. Por encima, extendemos una capa de mermelada. A continuación, añadimos la mousse (yo le he puesto bastante cantidad porque adoro la mousse) y, sobre ella, depositamos un última plancha de bizcocho.
Introducimos en la nevera mínimo 1 hora (y, si no, hasta el momento de preparar el glaseado)

Glaseado de chocolate

Primero ponemos en remojo la gelatina en un recipiente con agua fría. Mientras, en una olla mezclamos el agua, el azúcar, el cacao en polvo y la crema de leche. Hervimos durante 1 minuto. A continuación, añadimos la gelatina escurrida y lo reservamos en la nevera 8 horas.
Una vez transcurrido el tiempo, lo recalentamos al baño maría hasta que alcance la temperatura de 37ºC aproximadamente. 
Cuando el glaseado esté listo lo vertemos sobre la tarta y lo alisamos con una espátula. Lo dejamos en la nevera al menos media hora y...¡voilà! ¡Una tarta maravillosa!


Como ya os he comentado, esta es una versión "a mi manera" de la Tarta Sacher. Normalmente se suelen poner al menos dos capas de mermelada y no tanta cantidad de mousse o ganache. Pero, como sabéis, me encanta añadir mis propias modificaciones. 
De hecho, con lo que me ha sobrado he preparado una "Copa Sacher" (sí, sí...en mi casa tenemos demasiada imaginación)

¡Aquí tenéis el resultado!



¡Espero que os haya gustado tanto como a mí!
Que paséis un fantástico final de año y ¡feliz 2014!

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